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Las personas normales van al psicólogo

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¡Es impresionante que en algunos países se siga manteniendo la cantinela de que quién va al psicólogo forzosamente padece una patología o está loco!

Hace un par de semanas mientras trabajaba con mi ordenador en un café del centro de Madrid, una chica con acento latinoamericano le decía a la otra: “mi hermana tiene problemas pero no está loca, no le hace falta ir al psicólogo”.

¡Tuve la tentación de levantarme y explicarles en que consiste el trabajo de un psicólogo!

¿Qué respuesta les darías a las personas qué piensan que solo los “locos” van al psicólogo?

El estereotipo que relaciona a las personas que van al psicólogo con la “locura”, se ha ido manteniendo a lo largo de los años debido a que se afirmaba que las terapias psicológicas solo trataban las enfermedades mentales.

Esta creencia, ha contribuido al uso de expresiones peyorativas como: “estás de psicólogo” o “necesitas terapia” refiriéndose exclusivamente a personas desajustadas emocionalmente.

Los psicólogos han sometido a revisión el tradicional concepto de “normalidad” desde el punto de vista biológico, psicológico y social. Por ello, tratan de explicar que, lo que es aceptado en una cultura puede ser rechazado en otra o, lo que es normal en una sociedad puede no serlo en otra.

Un trabajador colombiano de mi supermercado me decía: “aquí se estresan por todo, en Colombia se trabaja y no da tiempo para pensar que se está estresado”.

La globalización que estamos viviendo, los movimientos migratorios masivos, las guerras, los conflictos políticos, la firma de acuerdos comerciales y la implantación de multinacionales en diferentes países han creado sociedades plurales en todas sus esferas.

Por ejemplo, en un mismo país hay pluralidad de culturas; de religiones y concepciones espirituales sobre el mundo. Incluso los que se autodefinen como agnósticos practican la religión de no tener religión.

Asimismo, las familias tradicionales son minoría y el número de divorcios aumenta de forma sensible. En el ámbito de la salud, se han erradicado algunas enfermedades y otras, como el Alzheimer adquieren mayor presencia.

En cuanto al ocio, ahora nos divertimos de otra manera. No es necesario ir al cine para ver una película, porque podemos hacerlo desde casa con nuestro ordenador.

En el ámbito laboral, ¿quién nos asegura que permaneceremos en un mismo trabajo durante toda nuestra vida?

Todas estas situaciones confluyen en un estilo de vida donde lo único que permanece es el pluralismo de los valores. Y es este pluralismo y choque de valores continuos, es el que demanda una atención profesionalizada de un psicólogo para adaptarnos a los cambios y a los distintos modelos de convivencia, que permitan reforzar nuestras propias creencias y valores, sin poner en cuestión o tela de juicio los de otros.

Por ello, el trabajo de un psicólogo se ha extendido a ámbitos que no necesariamente están relacionados con un diagnóstico patógeno.

Para aliviar la consideración de estas chicas del café sobre el tipo de personas que van al psicólogo les digo que el psicólogo de hoy:

1. Tiene en cuenta la diversidad cultural, política, sexual y religiosa de sus pacientes para poder ofrecer una atención adecuada.

2. Es consciente de que las costumbres de cada país, influyen en la forma de ver, pensar y actuar de cada persona. En este sentido, las personas podrían liberarse del miedo de ser juzgadas por sus valores o creencias.

Comprendiendo la profesión del psicólogo en el siglo XXI

El hecho de anteponer las diferencias culturales a la escucha activa y empática para facilitar la comunicación y comprensión entre los seres humanos, lo convierte en un puente entre culturas.

El psicólogo del siglo XXI con independencia de la escuela psicológica a la que pertenezca debe ser humilde, flexible y cercano ya que, cuando se pone los zapatos del otro, reconoce otras formas de conocimiento no occidental, sin pretender imponer soluciones matemáticas a los problemas.

¿Quién de nosotros no ha vivido alguna vez las siguientes situaciones?

Una ruptura sentimental, un divorcio o una separación…
Un período de insomnio en el que es imposible conciliar el sueño…
Pánico a hablar en público…
Aprensión a preguntar algo para no hacer el ridículo…
Desasosiego ante un examen…
Choque cultural en un nuevo entorno…
Conflictos familiares y de pareja…
Temor a no hacer las cosas bien durante el primer día de trabajo…
Períodos de inapetencia sexual…
Dificultad para tomar decisiones…
Miedo a la soledad…

¿Crees qué todas estas situaciones son anormales y que solo te ocurren a ti?

Estos son algunos de los problemas más comunes de nuestra sociedad, dependiendo de la manera en que se aborden, se pueden percibir como patológicos o no, lo cierto es que muchas personas comparten y han vivido este tipo de situaciones.

Algunas naciones como Argentina y Estados Unidos abordan los problemas emocionales desde la perspectiva de la normalidad. Si tienen necesidad de expresar su malestar emocional acuden a un psicólogo de la misma manera que asisten a un médico cuando les duele la espalda o el estómago.

El psicólogo del siglo XXI tiene una formación holística, ética, filosófica, jurídica y moral que le ayuda a gestionar las emociones y comprender el sufrimiento de sus pacientes. Los problemas y crisis emocionales no son ninguna clase de locura, son conflictos con nosotros mismos que solo se resuelven con la colaboración de un profesional.

“ES PEOR ESTAR ENFERMO DEL ALMA QUE DEL CUERPO, YA QUE AQUELLOS QUE PADECEN DEL CUERPO SÓLO SUFREN, PERO AQUELLOS QUE PADECEN DEL ALMA, SUFREN Y HACEN DAÑO”. PLUTARCO.

Mercedes Valladares Pineda
Psicóloga Experta en Coaching Transcultural

ACERCA DE LA AUTORA

MERCEDES VALLADARES PINEDA, trabaja en Madrid de forma presencial. Y, a través de plataformas on line, a nivel internacional. Facilita procesos de coaching personal, de negocios y formación a medida a empresas y «one to one» a individuos. Utiliza la psicología y la cultura como dos herramientas que se retroalimentan mutuamente. Por ello, actúa como facilitadora de integración a las personas que quieren adaptarse a otra cultura en tiempo récord para sacar el mejor rendimiento económico y personal durante su estancia en otra cultura. Asimismo, ayuda a parejas mixtas a superar barreras culturales que producen malos entendidos. Ha creado su propio modelo de trabajo inspirado en la Psicología Humanista y el respeto a los Derechos Humanos. Trabaja con expatriados, cooperantes internacionales, ONG, escuelas de negocios y universidades, diplomáticos, cónyuges de diplomáticos y familias de expatriados que necesitan orientación en una nueva cultura.

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