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¿Pagas tú y pago yo?

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“Las sutilezas culturales que se esconden en el momento de pagar la cuenta”

En el presente siglo, se espera que los hombres y las mujeres tengan los mismos derechos y oportunidades en los diferentes ámbitos de nuestra vida. Sin embargo, los resultados de algunas investigaciones sobre: “Quién paga la cuenta en las primeras citas” nos sorprenden habida cuenta de que en algunas sociedades aún no hemos conseguido la igualdad de comportamientos de ambos sexos.

La percepción de los roles que desempeñan los hombres y las mujeres ha ido evolucionando con el paso del tiempo y con los cambios que se han ido produciendo a nivel mundial.

Durante los años 80 estaba interiorizada la idea de que el papel de los hombres y las mujeres eran distintos. En este sentido, una conducta “típica masculina” era que el hombre pagara la cuenta.

En los años 90 se produjo una novedad, aunque los hombres tomaban la iniciativa para hacer invitaciones y hacerse cargo de los gastos, las mujeres empezaron a compartir el pago de los mismos.

En 1993, un estudio de Lottes reveló que, un 72% de los hombres había tenido una cita con una mujer que había pagado la cuenta. Y que el 76% de las mujeres con las que habían compartido una cita, habían pagado por lo menos una vez.

¿Qué está pasando en la actualidad?: Las estadísticas nos dan la respuesta

El estudio dirigido por el profesor David Frederick, de la Universidad Chapmande California, presentado por la “Asociación Americana de Sociología” incluyó una muestra de 17,000 personas y puso en evidencia que a pesar de que ha habido ciertos avances en el terreno social en relación las tareas que desempeñan las mujeres en el mundo actual, ambos −hombres y mujeres− siguen siendo conservadores en el ámbito económico.

Percepción masculina

Según Frederick, el 84% de los hombres piensa que ellos siguen cubriendo los gastos de las citas que han tenido éxito después del primer encuentro; el 76% se siente culpable si una mujer paga; el 73% opina que a partir de los seis meses empiezan a compartirlos; el 64% piensa que los gastos en una relación deben ser repartidos y; el 44% dejaría a una mujer que siempre se negara a pagar.

Percepción femenina

Por su parte, el 85% de las mujeres piensa que los hombres siguen cubriendo los gastos después del primer encuentro y el 83% asegura que los comparten a partir de los seis meses. Hay un 57% de mujeres que ofrecen pagar, bien de forma verbal o haciendo el gesto de sacar la cartera. No obstante, el 39% de estas confiesan que secretamente esperan que su propuesta sea rechazada. Por último, el 44% de las mujeres afirman que les molestaría pagar la cuenta.

¿Por qué los hombres y mujeres se resisten al cambio de roles?

Desde el punto de vista femenino, es probable que esta resistencia se origine en que por lo general, las mujeres realizan las mismas funciones que los hombres en sus puestos de trabajo y aun así, siguen percibiendo salarios inferiores. Además, son ellas las que realizan la mayor parte del trabajo doméstico, el cuidado de los niños y de los familiares mayores dependientes, sin que este sea reconocido económicamente.

Desde el punto de vista masculino, es factible que los hombres quieran compensar de alguna manera su menor colaboración dentro de las tareas del hogar y que por ello, algunos se sientan culpables. Por otra parte, algunos no quieren abandonar el rol de “conquistadores” y el poder, que les proporciona tener mayores ingresos que su pareja.

¿Qué está pasando en España?

La cultura española tiene una tendencia a reforzar la igualdad entre hombres y mujeres y por ello, se acepta la complementariedad de los sexos. Lo más común es que en la primera cita uno de los miembros pague y en la siguiente lo haga el otro. Recordemos que en la actualidad en España el 56,4% de los jóvenes está en situación de desempleo.

De acuerdo con lo dicho, el rol de los sexos pasa a un segundo plano y lo que realmente importa es quién tiene empleo y quién está dispuesto a pagar, con la libertad de que sea el hombre o la mujer.

En España es importante tomar en consideración algunas situaciones. En el caso de los hombres mayores, estos mantienen su postura de “caballeros” y con frecuencia son ellos los que pagan la cuenta a las mujeres.

Cuando nos referimos al comportamiento grupal de los españoles en el momento de pagar la cuenta, es común que, en la mayoría de las Comunidades Autónomas, se fraccione la cuenta en partes iguales.

En algunas comunidades como Cataluña, se divide la cuenta según el consumo de cada persona. Estas actitudes no son bien acogidas en personas de otras nacionalidades, como por ejemplo, los rusos.

La profesora Esther Blanco Iglesias del Instituto Cervantes de Salvador de Bahía, ha diseñado una lección para explicar a sus alumnos como actuar cuando un español insiste en pagar la cuenta. Si lo hace, es porque realmente desea agradar a la otra persona, −afirma.

Lo más conveniente en este contexto es dejar que esta pague y compensarla con una invitación cuando se presente otra oportunidad. De esta manera, se evitaran discusiones innecesarias.
En otros países latinoamericanos como Brasil, Perú y Ecuador, el hombre siempre paga a la mujer, sin importar que sea su pareja, su amiga o que esté saliendo la primera vez con ella, es parte de su cultura.

Otros aspectos que influyen en la decisión sobre quién debe pagar la cuenta

David Miller, ex director comercial de Debrett´s, una empresa referente en protocolo, opina que influye la manera en cómo se ha planteado la situación. Para él, la persona que tiene la iniciativa es la que paga la cuenta, agrega que: “la persona que invita con placer, paga con placer”.

Según la revista Parship, entre alemanes, suizos y austriacos, los españoles son los que más defienden la opción de que, quien tuvo la iniciativa tiene que pagar la cuenta (20% de las mujeres y 24% de los hombres españoles).

Otros investigadores consideran que la persona que paga, es la que propone el lugar. No es lo mismo invitar a un café, que invitar a cenar a un sitio de “cinco tenedores”. Recuerdo que hace unos años, conocí a un hindú en Dubái que me invitó a cenar a un restaurante con precios muy onerosos. Le propuse que fuésemos a tomar un café y ¡nunca volví a saber de él!

Los investigadores de la Universidad de Saint Andrews en Escocia, entre ellos el Dr. Michael Stirrat, publicaron un estudio en la Revista Internacional de Psicología Evolutiva, incluyeron como una variable significativa para determinar quién paga la cuenta −la apariencia física−.

Solicitaron a una muestra de 416 hombres y mujeres, que asignaran una puntuación sobre su atractivo en una serie de citas hipotéticas.

En cada uno de los casos, les mostraron la fotografía de la persona con la que tendrían una cita y les preguntaron quién debería pagar el consumo.

Podían escoger entre tres opciones:

– Pagar toda la cuenta.
– Decidir quién iba a pagar la cuenta.
– Dividir la cuenta.

Las respuestas reflejaron que las mujeres que se consideraban atractivas tenían menor intención de pagar. Asimismo, los hombres que se consideraban guapos no estaban dispuestos a pagar la totalidad de la cuenta.

De este estudio se puede concluir que: 1) las personas que se consideran atractivas esperan que la otra persona pague; 2) que los hombres están más dispuestos a pagar la cuenta si salen con una mujer guapa.

El Dr. Stirrat agrega que: “cuando un hombre paga la cuenta, de alguna manera está comunicando a la mujer que está interesado en ella y que le gustaría volver a verla. De igual forma, cuando una mujer deja que la inviten, básicamente está diciendo que le gustaría una segunda cita.”

Según este mismo estudio, el 45% de las mujeres espera que el hombre pague el 100% de la cuenta, comparado sólo con el 30% de los hombres. Stirrat explica que: “si el hombre es menos atractivo, la mujer preferirá dividir la cuenta”.

En 1996, Alksnis, Desmarais, & Wood, publicaron una investigación sobre “los guiones psicológicos” que seguimos en las citas. Descubrieron que cuando un hombre o una mujer insiste en pagar la cuenta a medias, lo que es conocido como“going Dutch” podría ser una señal de que la cita no ha ido del todo bien, −si estamos hablando de una posible relación amorosa−.

¿Sabes qué hay detrás del comportamiento en una cita?

El comportamiento en una cita puede proporcionar información sobre el tipo de cultura de la que provienes. Por ejemplo, si una mujer ofrece pagar, si bien el hombre la haya invitado, su comportamiento refleja que viene de una cultura más igualitaria.

Si una mujer nunca invita, dependiendo del país en el que esté residiendo, puede considerarse como una falta de consideración, que tiene valores muy tradicionales o simplemente, que no tiene dinero para pagar.

En algunos países los hombres representan el rol de proveedores. Por ello, tratan de demostrar a las mujeres que pueden brindarles seguridad, bienestar material a largo plazo y que pueden cuidar de ellas mejor que otros hombres. La desventaja de esta manera de pensar, es que un hombre que quiere satisfacer las necesidades de una mujer deberá poseer un nivel adquisitivo muy alto.

En terapia, algunas mujeres originarias de países del este me han dicho que no les gusta salir con españoles debido a que dividen la cuenta. Una paciente rusa me comentó: “en mi país, un novio te regala casa, coche, te compra joyas. Aquí en España todo se tiene que compartir”.

También he escuchado a algunas amigas latinoamericanas decir que no volverán a encontrarse con un hombre que no les ha pagado la cuenta la primera vez. De igual forma, las mujeres asiáticas esperan que los hombres les paguen, incluso cuando sólo son sus amigos.

En los países donde las relaciones son más igualitarias, una mujer está abierta a ir más lejos en la primera cita con un hombre, sencillamente porque lo encuentra atractivo y simpático. Para ella, traspasar la línea de la amistad, no representa un riesgo. En cambio, en una cultura más tradicional si una mujer percibe a un hombre como un proveedor potencial, irá despacio para no arriesgarse a perderlo.

Los resultados de las investigaciones mencionadas nos hacen concluir que para decidir quién debe pagar la cuenta en una primera cita es necesario considerar una serie de factores cómo la situación económica, la cultura, el nivel educativo y el atractivo físico.

Es innegable que la mujer ha conseguido escalar posiciones en varios ámbitos de la sociedad pero que todavía tiene pendiente conseguir la igualdad en un 100% con el hombre. Para ello, es necesario trabajar ciertas actitudes y percepciones en ambos sexos y poner énfasis en la igualdad de salarios.

Desde mi perspectiva, estoy de acuerdo en que una mujer que quiere ser tratada de forma equitativa, debería pensar:

“No quiero ser comprada, quiero ser tratada como una igual”.

Lo ideal sería que cuando un hombre o una mujer pague la cuenta, no compita por el rol de novio-novia o esposo-esposa. Sino que busque un acercamiento auténtico sin intereses preconcebidos.

Mercedes Valladares Pineda
Psicóloga Experta en Coaching Transcultural

ACERCA DE LA AUTORA

MERCEDES VALLADARES PINEDA, trabaja en Madrid de forma presencial. Y, a través de plataformas on line, a nivel internacional. Facilita procesos de coaching personal, de negocios y formación a medida a empresas y «one to one» a individuos. Utiliza la psicología y la cultura como dos herramientas que se retroalimentan mutuamente. Por ello, actúa como facilitadora de integración a las personas que quieren adaptarse a otra cultura en tiempo récord para sacar el mejor rendimiento económico y personal durante su estancia en otra cultura. Asimismo, ayuda a parejas mixtas a superar barreras culturales que producen malos entendidos. Ha creado su propio modelo de trabajo inspirado en la Psicología Humanista y el respeto a los Derechos Humanos. Trabaja con expatriados, cooperantes internacionales, ONG, escuelas de negocios y universidades, diplomáticos, cónyuges de diplomáticos y familias de expatriados que necesitan orientación en una nueva cultura.

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