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Tacos españoles

Si eres extranjero y te vas a vivir a España, una de las primeras cosas que te llaman la atención es el desparpajo con el que sus habitantes dicen “tacos”, palabrotas o insultos.

Es probable que el impacto es mucho más grande para los latinoamericanos que para aquellos que hablan una lengua extranjera. En los países de habla hispana, el significado de las palabras se entienden perfectamente y decirlas en ciertos entornos puede ocasionar el rechazo de la sociedad.

A pesar de que España y Latinoamérica comparten la misma lengua, las cosas se dicen de distinta manera. Y el uso de los tacos es una de las diferencias más notorias.

¿Por qué nos extraña tanto que los españoles digan tacos con tanta naturalidad?

Afirmar que el uso de los tacos es una singularidad española sería una absoluta falacia. En todos los países del mundo existe un vocabulario específico para referirse a las cosas y llamar a las personas de forma peyorativa o vulgar. La diferencia es que en la mayoría de los países, estas palabras se utilizan dentro de un entorno privado o de confianza y en España, se utilizan en público y en diferentes ambientes.

Recientemente en Casa de América hubo una presentación sobre la “Diplomacia Española en Estados Unidos”. Entre los ponentes estaba un Embajador español que provocó la risa y la complicidad del público, por haber pronunciado varios tacos, en el mismo instante en que inició su presentación. ¿Qué hubiese pasado si esta presentación se hubiese realizado en otro país? ¿Crees que el Embajador habría escogido otro vocabulario?

Algunos lingüistas apuntan que la democracia en España reivindicó algunos derechos como la igualdad y la libertad. Y por alguna razón, la gente interpretó que podía expresar de forma abierta lo que durante tanto tiempo había reprimido en la época franquista.

Con la llegada de la democracia, algunos políticos empezaron a relajar su vocabulario con la idea de ser más cercanos a sus votantes.

Somos seres sociales y nos retroalimentamos de nuestro entorno. Por ello, con el paso de los años, esta costumbre se ha ido extendiendo en todos los ámbitos de la sociedad española. Decir tacos en España, no es una cuestión de educación, de género o de clase social. ¡La mayoría de las personas los dicen!

La televisión es un reflejo de lo que pasa en un país o al menos de los programas que sus habitantes consumen. Antes, los humoristas hacían que su público se sonrojara por medio de insinuaciones y comentarios pícaros. En cambio, ahora los humoristas modernos sueltan palabrotas sin sentir la más mínima vergüenza, bien en la tarima de un teatro o en un plató de televisión.

En la presentación de la gala de los Goya de 2016 el actor, humorista y monologuista Dani Rovira, estuvo despachando toda la noche un guión aprendido al que acompañaba con reiteración varios “¡ostia!…¡ostia!” para dar énfasis a comentarios que para algunos críticos carecieron de originalidad y de ingenio.
¡Y qué decir, de los programas en los que aparecen las “celebrities” españolas, parece que cuando hay un debate el ganador es la persona más “mal hablada”!.

Dentro de nuestro entorno familiar, también se están viviendo algunos cambios. Hace algunos años, cuando algún miembro de la familia se enfadaba y perdía el control, expresaba su malestar con malas palabras.

Parece que en la actualidad, los padres también son susceptibles de imitar lo que viven en el día a día. Según Eugenio Bustos, lingüista de la Universidad Complutense de Madrid, los padres de familia no explican a sus hijos que palabras deben decirse, cómo deben decirse y cuáles son los contextos adecuados para utilizar determinado tipo de vocabulario. Incluso algunos padres piensan que sus hijos los percibirán más cercanos si utilizan el mismo vocabulario que ellos.

En el mundo laboral, también sucede algo parecido. Los tacos están a la orden del día. Tanto para los momentos cotidianos, como para los momentos de enfado, júbilo, pesar o indignación que se dicen de forma espontánea.

Si tuvieras qué impartir una formación sobre el uso de los tacos en España, a un grupo de extranjeros, ¿qué les enseñarías?

Desde mi perspectiva, es muy importante que los extranjeros que van a venir a España durante una larga temporada, conozcan el uso de los tacos. De esta manera, se puede minimizar el impacto de las diferencias y las barreras culturales.

Yo resaltaría los siguientes 4 puntos:

No se puede generalizar el uso de los tacos en España. España tiene 17 Comunidades Autónomas y 52 provincias. Según el filólogo, José Antonio Millán, las ciudades en las que se dicen más expresiones groseras e innecesarias, son Madrid y Barcelona. Desde la edad media, el castellano y el catalán han sido dos lenguas ricas en insultos y palabras soeces. En Madrid, cohabitan personas de toda España con extranjeros de todas partes del mundo. Por lo tanto, se empiezan a aceptar algunos tacos extranjeros. Así como a algunos latinoamericanos les hacen gracia los tacos españoles ya que al principio no perciben la carga emocional que estos pueden tener, a algunos españoles también les hace gracia los tacos de los latinoamericanos. También hay que tener en cuenta las diferencias entre los tacos que se dicen en el campo y los tacos que se dicen en las ciudades. Son contextos totalmente, distintos.

Los tacos se pueden utilizar en un sentido negativo. En este caso, pueden ir dirigidos a una situación particular en la que no se está ofendiendo a nadie. El resultado cambia, cuando se dirigen a una persona en concreto, es entonces cuando se convierten en insultos, pueden causar agravios emocionales y convertirse en una grave ofensa. Millán explica: “la palabrota no tiene destinatario, es algo más neutro, mientras que el insulto va dirigido a alguien”.

Los tacos se pueden utilizar en sentido positivo. Las mismas palabras que se utilizan en una discusión o para expresar la inconformidad con una situación desagradable, pueden convertirse en un “elogio”. Por ejemplo, una persona que consigue un ascenso en el trabajo, puede recibir una felicitación de un compañero como esta: ¡qué cabronazo eres has conseguido el ascenso! acompañado de un tono de voz alegre, y de un gesto de aprobación como una palmada en la espalda.

Asimismo, se puede llamar “cabronazo” al jefe para asignarle cualidades negativas, como por ejemplo, que es demasiado autoritario y hace trabajar a sus empleados horas extras: “Mi jefe es un cabronazo, pretende que trabaje todos los días hasta las diez de la noche”. La expresión “mucha mierda” que viene del francés se desea, a los que van a estrenar una obra en el teatro.

Los tacos que se ajustan a lo que se quiere decir. Dan énfasis a la frase y muchas veces crean en el receptor un sesgo de respeto o de miedo. Se utilizan para defenderse en una conversación violenta y dan carácter. “¡Estoy hasta los huevos de que no estudies las partituras!”, “Quita tus putos calcetines de mi almohada”, “Estoy hasta el coño de que tengamos un país sin gobernantes”. Estos forman parte de la cultura y se han convertido en un elemento necesario para la comunicación, la transmisión de la emociones y su comprensibilidad.

¡El otro lado de la realidad!

Si tuvieras que impartir una formación a un grupo de españoles que se marchan a vivir al extranjero, ¿qué les enseñarías?

En general, yo les aconsejaría que se limitaran a decir tacos solamente dentro de su vida privada antes de conocer en profundidad el país en el que están viviendo. Les sugeriría que consideraran los siguientes aspectos:

Cada cultura le da un valor distinto a las palabras. Me contaba una profesora de español que en su experiencia como docente con estudiantes japoneses, se dio cuenta de que uno de los valores al alza en esta cultura es el honor, por lo que en su idioma apenas existen palabras malsonantes.

En otras culturas el uso de los tacos está relacionado con el nivel socio-cultural. Las “palabrotas” se asocian a personas con un nivel cultural bajo y con poca educación. No es común que personas de alto nivel cultural o que ocupen un cargo público digan “tacos” de forma tan abierta como en España. Aquí, personajes de la vida política, diplomática y del ámbito literario se permiten utilizar tacos. Podemos citar como ejemplos al Ex Ministro Federico Trillo o al escritor Camilo José Cela que tanto practicaba públicamente los improperios.

Tener en cuenta el país en que se va a residir. En Latinoamérica, en países como México, Argentina y Chile, los tacos tienen un matiz soez si se dicen en público y en determinados lugares. En otros países el uso del taco está mal visto socialmente ya que se le da un valor de marginalidad al que lo usa.

¿Debemos cambiar nuestra manera de hablar?

Cada persona tiene libertad para elegir cómo expresarse. Sin embargo, la situación a la que se están enfrentando algunos jóvenes españoles es que tienen pocas posibilidades para elegir, si se desenvuelven en un entorno en el que se están utilizando los tacos de forma indiscriminada. En estos casos, es irremediable que las palabrotas se conviertan en muletillas que se repiten constantemente y como consecuencia, su vocabulario se vuelve más limitado.

Situaciones como estas, nos hacen reflexionar en torno a la importancia que tiene el equilibrio en nuestra vida. Decir tacos no es malo, ni bueno. La parte positiva es que nos permite desahogarnos en situaciones que lo ameriten. Para algunos psiquiatras y psicólogos, en determinados momentos, pueden tener una función catártica y saludable.

La parte negativa, es que si nos limitamos a expresarnos con un mínimo de palabras nuestros estados interiores se reducen a formas de pensamiento concretas que nos impiden crecer como personas. Emili Boix, profesor de plurilingüismo de la Universitat de Barcelona (UB) afirma que: “cuando los insultos, amenazas e improperios se utilizan de forma exagerada pueden transmitir agresividad a la vida cotidiana”.

Asimismo, ninguna cultura es mejor que otra. Ni las que se expresan respetando las normas de cortesía, ni las culturas más desinhibidas como la española. Tampoco podemos hacer generalizaciones, ni todos los españoles se expresan solo con palabrotas, ni el resto de los ciudadanos del mundo sólo las utilizan en su ámbito privado.

Lo importante es comprender el efecto que tiene en nosotros la forma de comunicarnos. Primero, con nosotros mismos a través de nuestro diálogo interno y luego, con los demás verbalizando nuestra identidad, juicios, valores, pensamientos, sentimientos y haciendo evidente, el respeto hacia los demás a través de la palabra hablada.

Rafael Echeverría, autor del libro: Ontología del Lenguaje dice que:

“El lenguaje no es inocente”.

Mercedes Valladares Pineda
Psicóloga Experta en Coaching Transcultural

ACERCA DE LA AUTORA

MERCEDES VALLADARES PINEDA, trabaja en Madrid de forma presencial. Y, a través de plataformas on line, a nivel internacional. Facilita procesos de coaching personal, de negocios y formación a medida a empresas y «one to one» a individuos. Utiliza la psicología y la cultura como dos herramientas que se retroalimentan mutuamente. Por ello, actúa como facilitadora de integración a las personas que quieren adaptarse a otra cultura en tiempo récord para sacar el mejor rendimiento económico y personal durante su estancia en otra cultura. Asimismo, ayuda a parejas mixtas a superar barreras culturales que producen malos entendidos. Ha creado su propio modelo de trabajo inspirado en la Psicología Humanista y el respeto a los Derechos Humanos. Trabaja con expatriados, cooperantes internacionales, ONG, escuelas de negocios y universidades, diplomáticos, cónyuges de diplomáticos y familias de expatriados que necesitan orientación en una nueva cultura.

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